viernes, 7 de octubre de 2011

Contigo

Apenas levantaba unos palmos del suelo, ni siquiera hablaba bien. Sólo juegos, risas y canciones. Continuamente.

De buena tarde, siempre el mismo ritual: baño caliente, ropa de invierno con olor a estufa y saltos en la cama.

"Cuéntame 10 y paro"

Pero nunca paraba.

Apenas levantaba unos palmos del suelo, ni siquiera hablaba bien. Sólo juegos, risas y canciones. Continuamente. Contigo

martes, 10 de mayo de 2011

Revueltos

Revueltos en otro día de lluvia inesperado, cuando todos pensábamos que ya habrían pasado. Revueltos, enredados en la rutina, atrapados entre el tu y yo. Elucubrando otro cómo más. Hasta otro porqué.

Como si no quisieran irse, como si sólo el mal tiempo fuese la atracción entre nosotros. Como si la tormenta la provocásemos entre los dos, una y otra vez, esto nos ata, nos envuelve.

Agotada, suelto mi paraguas al vuelo y, ya sin frenos, me alejo sin medidas, sin rutas, sin miramientos.

A buscar mi nuevo sol

sábado, 19 de marzo de 2011

Frases de vida (parte tercera)

Mi príncipe azul tenía de azul el despinte de las sábanas de aquella cama a la que pretendía llevarme.

viernes, 18 de marzo de 2011

Epitafio

"Muere, aprende, crece.
Enamórate.
Luego vuelve a empezar"

martes, 15 de marzo de 2011

Querer es poder

- Perdona, ¿tienes fuego?
- No, pero tengo todo el tiempo del mundo para (re)inventarlo si es preciso, ¿vienes?

sábado, 29 de enero de 2011

Dame tu mano

Ven, devuélveme la mano que te solté hace ya demasiado.

No ha pasado nada, todo vuelve a empezar.

Porque hoy me sigues haciendo sonreír al ver tu nombre tras mis palabras.

Aunque parezca una tontería, me dio la fuerza definitiva.

Sí, volvemos.

(Re) bienvenidos.

domingo, 21 de junio de 2009

Del ataque del libro incomprendido

Es conocidos por todos la multitud de leyendas urbanas (y no tan leyendas) que corren acerca de los pasillos solitarios de las bibliotecas. De esos pasillos destinados a asignaturas que se podrían decir de “poca afluencia de público”. Los usos destinados a ellos, dice la gente, son varios y, sin duda, a cual más rebuscado. En numerosas películas series se han gastado bromas acerca del asunto. Un ejemplo que se me viene a la mente sería el gag realizado en la norteamericana serie Friends acerca del pasillo donde se ubicaba una copia de la tesis doctoral de Ross Geller.

En este caso, cambiamos de protagonista, nos centraremos en un libro. En el libro. Estaba situada en la biblioteca de la Facultad de Comunicación, en el pasillo que cualquier estudiante de publicidad se sabe al dedillo, sección de libros cotidiana, rebuscando más allá de los libros que encontré en el buscador. Fue entonces cuando este libro capto mi atención. Él era regordete y sonrojado, me miraba con “ojitos golosos” desde el estante más alto. No tenía mucha información en el lomo, parecía tímido, así que eso que dicen de que la curiosidad mató al gato se hizo realidad e intenté hacerme con el ejemplar. Nada más lejos de mi intención.

Supongo que en su alma de libro bibliotecario que, en su ego de “libro de segundo plato”, decidió vengarse de mi errática desidia. Fue entonces cuando, en un acto de salto sin red desprendió su solapa plasticosa y calló sobre mi rodilla derecha. Yo creo que si me hubiese concentrado, habría escuchado la carcajada de este libro gruñón.

Dolorida, lo dejé con desprecio en el estante (de más abajo, fuese a atacar a otro pobre curioso) y seguí cojeando con el resto de libros entre mis manos.

Al fin y al cabo, no hay nada que un poco de hielo y, valga la cuña publicitaria, un poco de Trombocid no arregle.