miércoles, 28 de enero de 2009

En mi puño y letra

Querido...tú:
Otra vez receptor de mis..quebrantos, cuál si no sería el destino irremediable de los versos de amor, olvido.
Has vuelto, tú, con tu ambigüedad habitual. Has vuelto para quedarte el tiempo que sólo tú decidirás, como siempre. Y yo, que tantas veces arañé el papel con tu nombre, dedicando más que mis versos, más que mi tiempo, más que mis sueños. Aquí estoy, como una simple espectadora con la cara de alucinación chincheteada. pensando en si me darás tiempo para disfrutar de tus palomitas o la sesión terminará a medias.
Sin mirar más atrás en lo vivido. me aproximo temblorosa, busco la gomita de la careta que luces, el velcro de ese disfraz que te presenta como amigo. A tientas, como la costumbre manda.
Por si acaso me estuvieses escuchando y distinguieras entre mis líneas tu presencia, sólo espero que consigas darte cuenta de que cada fallo conlleva penitencia. No sé si tu o yo, o los dos en conjunto fallamos, sólo se que ya no eres mi mundo que, el nuevo, fabricado de mis ruinas, de las cenizas que dejaste a tu paso es el que quiero. Por favor, suéltame las manos.
Platónico, siempre. eterna palabrita que apellida, para mí, a tu persona. por más que me estiro no alcanzo y si te tiro... mejor para.
Nunca pensé que te diría esto y menos ahora, que reconozco sin lugar a dudas cada uno de tus tono, de tus formatos, de tus gestos.
Con proyectos a medias, sin medias aquella fotografía, testigo del paso del tiempo. te escribo, te dibujo en mi cabecita loca sin pensarte demasiado, si me concentro un poco aun te huelo, incluso te saboreo. Pero no, esta vez no y ni me justifico ni me reprimo. Amigo, como ahora te llamas, como ahora nos llaman.
En mi puño y letra, en las líneas de nuestras manos, unidas, allí sobrevive nuestro último resquicio. Guárdalo, como yo guardaré mi parte para siempre tenerte conmigo. No temas, estás lejos y mi piel no volverá a rozarte.


miércoles, 21 de enero de 2009

Anónimos


Pasados reflejos fugaces ante la monotonía que abruma. Nos sentimos el centro del mundo, tenemos los problemas más arraigados, peores.
Obstinados ante el quehacer diario. Encerrados en nuestras narices.

Ayer, me crucé contigo, ¿te vi?

Te has encaramado a mi vida casi de casualidad, por una línea de autobuses en la que lunes a lunes volvemos juntos de ese colegio que tan alejado nos queda. Como siempre, el comienzo es el desconfío ante lo extraño. Tu ánimo para conmigo nunca cesó y ya hasta puedo conocer a tu niña a través del brillo de tus ojos cuando la nombras. La veo correr mientras se mete contigo, la veo reírse y despertarse a tu lado ... seguro que ese día que tanto deseas, ese en el que la traigas un día a vernos, confirmaré lo que ya imagino. Padrazo.

Familia de artistas, educación obrera.... amabilidad y bondad en tus palabras. La vida no te trató ni bien ni mal, pasó por tí pero soy incapaz de calcular cuánto pasaste tú por ella... al fin y al cabo son cábalas de jovencita.

Hay gente buena en la vida que por casualidad se cruza en nuestro destino. Maldita venda de desconfianza cubre nuestros ojos. Malditos malos sentimientos de aprovechados para herir a gente buena, como tú. Malditos todos.

En este trabajo en el que a tanta gente ves pasar ante tí y a tan poca quedarse.... yo hoy me quedo contigo.

jueves, 8 de enero de 2009

Deshojando la margarita


Entre flores de invierno, pocas para mi gusto, sin alergias para mi alegría.

Todos los vértices son observados desde el mismo prisma, que deja ver distintos colores, distintos matices, ganas.

Cada abanico de posibilidades, cada paleta de emociones, cada muestrario de pisadas... todo en uno.

Y mientras yo, coleccionando pétalos marchitos de margaritas equivocadas, ¿destino? ¿azar?


Predisposición al fin y al cabo.

Sentada en la blandita montaña de flores por deshojar, espero. Sin prisa. Que algún día llegue la realmente mía.