miércoles, 12 de diciembre de 2007

Encajes desencajados

Como piezas de un puzzle buscamos insaciables aquella que nos encaje, que nos haga encajar en la locura que nos rodea.

Al igual que niños cuando juegan entre piezas desordenadas de su entretenimiento de hoy, vamos conociendo lo lejano, lo extraño e, incluso, lo que es más simple que, curiosamente, se nos hace la montaña más empinada. Nos ilusionamos al encajar colores iguales, sufrimos al intentar que algo quede bien unido a toda costa.. en resumen: vivimos pero, ¿hasta qué punto somos dueños de esa vida?

Situaciones externas, circunstancias o, la familia misma que nos cobija, todo ello sale de nuestro control, es por así decirlo la caja que guarda el puzzle que intentamos formar pero, a la vez, todo esto va abriendo las muecas de cada una de las piezas que contiene. Siempre he escuchado, por ejemplo que, en el amor un 50% es el momento en el que se enmarca y, digo yo, ¿no éramos nosotros los que creábamos dichos instantes?

En definitiva y, volviendo a los niños, buscamos. El punto en el que yo incido es el cómo, por mi parte al menos, sólo espero ser capaz de buscar con la misma ilusión por descubrir de los niños, con la inocencia que hace que cualquier cosa sea irrepetible.