viernes, 31 de octubre de 2008

De cuando lloras

Reyes del mundo. Cómplices de la felicidad. Egos superhinchados pavoneándose por las aceras. Todos quedamos relegados al más imbécil anonimato. Todos. En especial la que suscribe.
Porque hoy lloraste... y lo provoqué yo

jueves, 30 de octubre de 2008

La imagen sonora

Acurrucada en mi cama.
Silencios.
El gotear del sobrante de una noche lluviosa sobre mi ventana.
Viento.
El vibrar de los contrafuertes de madera.
Frío.
Tu almohada mullida junto a la mía.
Despacito.
Mi pelo enredado entre mis dedos.
Sonrojo.
Las pisadas hacia la cocina.
Suspiros.
El crujir de las tostadas, el silbar de la cafetera de nuestro primer desayuno juntos.
Calor.
Las tazas peleandose por un hueco en la bandeja.
Resoplas.
Los platos que aún no despertaron y remolonean.
Uno menos.
Los pasitos por el camino de miguitas en la vuelta a mí.
Sorpresa.
Tu voz de buenos días.
Atenta.
Tu voz madrugadora tras una noche de insomnio compartido.
Sonrisas.
Los muelles de la esquinita de la cama donde atinas a sentarte.
Contoneo.
Como tiemblan las cucharillas entre mantequillas y lo que está por venir.
Espectante.
El humeante baile de nuestros cafés mientras se despiden.
Te miro.
El transcurrir de tu dedo de mermelada sobre mi nariz.
Cosquillas.
El rasgar de mis uñas sobre tu pijama.
Reimos.
Tu ataque inesperado hacia nuestro desayuno.
Sucios.
El deslizar de los azúcares por el piso.
Ideas.
Mi traslado al suelo tirando de tu suerte.
Desafiante.
Tu pestañeo que mueve montañas.
Besos.
El rugir de tu boca frente a mis filos.
Revueltos.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Mi mundo a tu antojo


Desnuda. Nunca supo lo que es pasar frío hasta que su cama quedó vacía en tu ausencia y sus noches, sus días se fueron con las vagas sensaciones de tu indecisión
.
Con aguja y dedal hilvana los retales de la vida que se le antoja nublada. Con los cabos sueltos por los que escapar, por los que puedas entrar sin impedimento, sin miedos, sin ella .Pero en el zurcir de tus ideas no aparece la palabra amor, no para ella.
Andas por ahí, sin saber que cambias la concepción de su mundo cuando sonríes. Atendiendo a sus ruegos con una caricia. Con tu voz grabada a fuego entre sus costillas y sus dedos. Y ni siquiera te has dado cuenta de que su mundo paró cuando te conoció.
No se acaba el día hasta tus "buenas noches", no comienza uno nuevo sin tu "buenos días". Porque su vida gira en torno a tí. Aunque ella no quiera.
Aterrorizada por no poder controlar lo que le pasa -ni querer hacerlo-, el mundo ha cambiado desde que apareciste, desde que viviste, desde que fuiste. Cuánta poesía concentrada en sus pensamientos hacía tí, cuántas melodías salidas desde tu nombre. Que, para no creer en el romance de sus sueños, no puede evitar regalarte su ilusión en cada mirada, ni perderse en ellas, ni sonrojarse con las tuyas.

Nos enseñaron a no creer en los significados meramente supuestos, nos dijeron que amar es un regalo, nos educaron entre ideales pero, ahora, ¿dónde queda todo eso? Aquí sólo estamos tú y yo.
Que ya no sale verso, prosa ni vida de entre mis manos. Tú, arsénico de ideas cuando te despegas de mi vera mientras dices que la distancia hace el olvido, pero me abrazas, y el único centímetro que quedaba entre nosotros se pierde en tu respirar. Todo lleva tu nombre.

Que por primera vez en mi historia no me importa que me vean así: Enamorada hasta los huesos. Hasta la locura. Hasta tí.
Me muero de ganas.

martes, 28 de octubre de 2008

De cuando la moda sobrepasa al individuo.

Una vez más comienza una noche, hoy el juego consiste en encontrar la diferencia.
Ya no distingo apenas, quizás prefiera no hacerlo. Te veo repetido, mismos actos, mismas palabras, mismas ropas. Distinto cuerpo.
Una y otra vez.
Será que olvidaba que la diferencia la marco yo

lunes, 27 de octubre de 2008

Pulso a su vacío

Y allí estaba, sentada en el balcón mirando la vida pasar. Sin dejar que pasara por ella más que lo justo. Observaba el vacío. Vacío que dibujaba sueños y los borraba al minuto.No tenía acción para deshacerse de ese castigo. ¿Auto impuesto?
Aquel día algo fue distinto, entre la nada se hizo paso un leve susurro que acarició su cara. Sus ojos se cerraron por un instante. El mundo dejó de girar. Tomó aire. Fue entonces cuando despertó.
Sin palabras, sin dichos, sin cargas, ella frente a su nada.
Y ganó